¿Se puede mejorar las relaciones en un equipo de trabajo sin abordar el desarrollo personal de cada miembro?
- sztorreza4
- 21 ene
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Actualizado: 23 ene
¿Cómo lograr las metas organizacionales sin trabajar en las relaciones entre los miembros del equipo?

Hace algún tiempo trabajé como consultora para una empresa que me solicitó apoyo con la alineación del equipo a las metas organizacionales. Ya era mitad de año, y los resultados no estaban siendo los esperados.
Lo primero que hace un consultor al llegar a una nueva organización es observar, preguntar, indagar e investigar. En realidad, la información suele salir casi de manera natural. No es necesario hacer mucho, pero sí es fundamental contar con fuentes claras y datos objetivos para evitar cualquier tipo de sesgo.
Lo que encontré, sin embargo, no tenía tanto que ver con las metas organizacionales en sí, sino con las personas que formaban parte del equipo.
Una mujer joven, por ejemplo, tenía a su madre muy enferma, y entre las responsabilidades laborales se encargaba de llevarle comida y ayudarla en lo que podía, tanto antes como después de su jornada de trabajo.
Un hombre de mediana edad había enviudado hacía seis meses y todavía estaba atravesando un proceso de duelo.
Había dos jóvenes que aún no se sentían comprometidos con la empresa, pues no tenían una dirección clara ni motivación. Estaban desorientados y, en muchos casos, perdidos.
Otra persona cargaba con una gran carga emocional debido a su enojo constante con lo que sucedía a su alrededor. Le costaba mucho ver el lado positivo de las cosas y, a menudo, traía a la mesa un pesimismo palpable.
Por otro lado, el dueño de la empresa creía que todo marchaba bien, ya que su director le informaba de manera positiva, pero la realidad era diferente. Cuando conversaba con su equipo, lo hacía de forma despectiva y sin dar espacio para el error, lo que generaba un ambiente de inhibición. El equipo se limitaba a cumplir con lo mínimo necesario, sin atreverse a tomar iniciativas.
Y así, cada miembro del equipo tenía su propia realidad personal que influía en su desempeño laboral. Es importante recordar que vivimos en el siglo XXI, y ya sabemos que no somos robots. La vida personal de cada individuo no se separa de su vida profesional; somos una sola persona indivisible. Lo que sucede en uno de estos ámbitos afecta al otro, y viceversa.
Ignorar los problemas personales y el desarrollo individual de los colaboradores es una opción que reditúa poco en términos de productividad y bienestar. En lugar de eso, lo más eficaz es atender el desarrollo integral del equipo y brindar apoyo para que cada miembro trabaje en su propio crecimiento personal.
Poner a la persona en el centro de la organización es reconocer que su bienestar y desarrollo son esenciales para el desempeño colectivo. Las organizaciones no funcionan solo por la tarea que cada persona realiza, sino por lo que cada individuo aporta desde su contexto personal. El centro del desarrollo organizacional debe ser el individuo y sus relaciones con los demás, ya que esta es, sin duda, la mejor inversión para lograr metas ambiciosas y sostenibles.
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